Todo principio tiene un final
Todos estos años como otaku me han enseñado que para evolucionar hay que dejar cosas de lado pero manteniendo la esencia. No es que ahora no lea manga o no vea anime, que lo hago, sino que han pasado a ser un entretenimiento secundario en mi vida, no la razón de la misma. Sigo adorando Japón y todo lo japonés. Sigo viendo películas japonesas (los Reyes me trajeron la trilogía de 20th Century Boys) y escuchando música japonesa (la discografía entera de M-Flo suena en mi X8). Sigo intentando que mi hijo vea anime (Totoro es una de sus películas favoritas) y disfrute algún día de mi "mangateca" (bueno, cuando aprenda a leer).
Por desgracia el día sigue teniendo 24 horas y no da más de si por mucho que lo intentemos, así que cierro El Camino... antes de que se convierta en esa típica página que lleva años sin actualizar y que da mucha pena cuando un enlace te lleva a élla. Mucho mejor ser honrado y decir "sayônara" ahora que aún me acuerdo de la contraseña para entrar. Si hay algo relacionado con el manganime o Japón que realmente mereceza la atención (como el tsunami y demás) lo iré relatando en Espiquin in Silver. Si no, que Tezuka se apiade del alma de este blog. Como dijeron Pizzicato Five: goodbye Baby and amen.























